Conexión Ambiental se acercó a los Talleres de CUTCSA en la calle Larravide para conocer el nuevo ómnibus eléctrico de la empresa. Allí nos recibió Estefanía Yemini, arquitecta y encargada de mantenimiento  para hablar con nosotros acerca del nuevo coche y además sobre  algunas de las políticas que llevan adelante en materia medioambiental. Yemini está a cargo  del mantenimiento edilicio y de la recolección de residuos.

Su rol en cuanto al medio ambiente concretamente es el de administrar el plan de gestión de residuos de la empresa. Junto a un equipo definen lo que es la disposición final de residuos, incluyendo los neumáticos. Yemini afirma que el espíritu es ir más allá de lo que les exige la normativa. Actualmente, están enfocados en el nuevo decreto sobre gestión de neumáticos y cámaras en desuso.

Para el correcto tratamiento de efluentes, la planta tiene piletas de decantación para el correcto tratamiento de efluentes consistentes en agua oleosa por el engrase. El agua es recogida en dos piletones donde es filtrada antes de ser  vertida al saneamiento. Este proceso es fundamental debido a la cantidad importante que tienen de lavaderos de chasis y de lavaderos con aguas con restos de hidrocarburos. La empresa hace controles de la calidad del agua vertida a través  de un laboratorio químico ambiental y recibe  a su vez inspecciones por parte de Desarrollo ambiental de la IM

Yemini nos cuenta que nada se desecha directamente, cada residuo es retirado correctamente para disposición final: chatarra, repuestos de hierro, aluminio.

 

El nuevo bus eléctrico

La iniciativa de traer y testear el nuevo bus eléctrico surge en el marco de la Política Energética Uruguay 2005 – 2030 de la Dirección Nacional de Energía. Además del MIEM, hubo  otros actores involucrados: el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, UTE y la Intendencia de Montevideo.  El coche va a ser testeado durante dos años por los distintos recorridos de las líneas de CUTCSA para que le permita a la empresa evaluar su autonomía y funcionamiento. El coche se carga durante la noche (ya que es la franja más económica de UTE) por 4 hs y el rendimiento que tiene es de aproximadamente 250 km. La instalación del puesto  para cargar el coche se hizo en coordinación  con UTE  y se encuentra en la planta.

Fueron dos los choferes capacitados para conducirlo y quienes estuvieron involucrados durante todo el proceso. La capacitación estuvo a cargo de un ingeniero de BYD (la marca del ómnibus) quien vino específicamente  desde China para brindar la capacitación.

Alejandro Vázquez, el conductor entrevistado dijo a Conexión Ambiental que si bien conducir este ómnibus es igual a conducir uno convencional, tiene algunas particularidades. Para poder cargarlo, los choferes se tienen que asegurar de dejar el ómnibus de determinada manera, de lo contrario, podría dañarse. La llave general nunca puede estar apagada porque lo maneja una computadora que cuando se pone a cargar, es la que distribuye la carga a las diferentes celdas. El conjunto de celdas que están distribuidas en el ómnibus forman la batería.  

Alejandro entre risas nos comenta que muchas veces los que lo ven venir a veces desconfían,  algunas veces, muchos de los que se suben antes  de pagar el boleto preguntan “qué es” y otros dicen entusiasmados “el ómnibus eléctrico!”. Pero todos tienen algo que comentar. Las reacciones son siempre positivas, muchas veces a Alejandro le ha tocado que lo feliciten por la iniciativa. Tiene menos asientos que los ómnibus convencionales pero son más confortables: pueden ir hasta 31 pasajeros sentados. El coche además tiene wifi 4G. El andar del ómnibus es sumamente silencioso, por lo que además de la reducción de la contaminación por combustible se elimina la contaminación sonora. El coche, que hace recorridos de líneas que ya existen, es uno más de los 1094 coches de CUTSCA.

El coche costó 420 mil dólares, siendo más costoso que un coche común. El desafío es evaluar su rentabilidad en base al costo de inversión y el costo de mantenimiento para luego determinar la compra de más coches.

Alejandro nos cuenta que cada línea es diferente, por ejemplo cuando estaba en Pocitos, el coche terminaba con un 54 % de batería haciendo recorridos de 14 km.  Tras ser trasladado a  recorridos de la línea “E” en cambio,  el consumo de batería es mayor ya que se hacen  22 km en cada vuelta.

Para poder hacer una evaluación del consumo lo más certera posible, los choferes tienen que documentar con cuánta batería se comenzó el viaje y con cuánta se llega. Además toman nota de si se encendió el aire, las luces, y cualquier otra variante, permitiendo así, que el estudio sea lo más certero posible. Siguiendo con esa línea, en la planta de abastecimiento se puso un contador diferencial para el cargador del coche para así verificar el consumo exacto y  diferenciarlo del gasto del resto de la planta. Lo que marca el contador es exactamente lo que gasta el coche. Si el coche estuviera en cero, tardaría aproximadamente 4 hs 50 minutos en cargarse completamente.

Aún quedan varios meses para comprobar si en términos económicos este nuevo coche es redituable, sin embargo, esperemos que esta no sea la única forma de medir el éxito o fracaso de una iniciativa tan “favorable” para toda la sociedad.

Desde Conexión Ambiental  celebramos y acompañamos estas iniciativas.

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